Hagase la Música

Martes, 25 de Abril de 2017

Interpretes | Poetas


Alfredo Le Pera

Alfredo Le Pera

Las letras de las canciones que Le Pera compuso para Gardel se adecúan magistralmente a éste y si como poeta no alcanza el vuelo de Manzi, ni la profundidad de Discépolo, ni la porteñidad de Romero, acierta con algunas frases proverbiales que constituyen un ingrediente poco estudiado pero muy propio de la letrística tanguera, utilizado por Cadícamo con notable sabiduría.


Nació en Sao Paulo (Brasil) el 7 de junio de 1900 y murió junto a Gardel en el accidente aéreo de Medellín (Colombia) el 24 de junio de 1935. Sus padres, Alfonso Le Pera y María Sorrentino, eran inmigrantes italianos que hacia 1902 bajaron a Buenos Aires.

En esta ciudad, Alfredo cursó estudios en el Colegio Nacional Mariano Moreno, donde tuvo como profesor a Vicente Martínez Cuitiño, hombre de prensa y de teatro, quien lo acercó al periodismo. Inició la carrera médica y cursándola ganó la amistad de José Ingenieros. Muy pronto, sin embargo, la abandonó para dedicarse plenamente al periodismo. Compartió con Julio F. Escobar la crónica teatral de Última Hora, pasó luego a El Telégrafo, como jefe de página y, con esta misma jerarquía, se desempeñó finalmente en El Mundo. En tanto, escribía y estrenaba sainetes y revistas escénicas que, ciertamente, no anunciaban al pulcro letrista de Carlos Gardel.

Tras cumplir, en 1928, una misión periodística en Estados Unidos y en Europa se vinculó con la empresa Artistas Unidos, para cuyas películas comenzó a escribir los títulos sobreimpresos. De esta época es su viaje a Chile, como autor de la compañía de revistas encabezada por Enrique Santos Discépolo y Tania. Firmó entonces con Discépolo el tango Carrillón de la Merced, que, interpretado triunfalmente por Tania, salvó una temporada que amenazaba derrumbarse.

Es probable que Le Pera y Gardel se hayan conocido en Buenos Aires, pues el uno y el otro transitaban las mismas calles, pero la amistad nació en París, en 1932, durante la tercera estada del Mago en aquella metrópoli. El encuentro fue promovido por la Paramount. Le Pera, frecuentador de sets, de quien decíase que había conquistado especiales simpatías de la famosísima Gaby Morlay, se convirtió en el libretista del astro.

En esa tarea desplegó un formidable talento, que nadie habría previsto, salvo, tal vez, los sabuesos de Paramount.

Sainetero al fin -y bastante ramplón-, superó Le Pera la tentación del género mínimo y convirtió al Morocho del Abasto en una mezcla, rara pero imperfectible, de muchacho arrabalero, cajetilla, playboy y caballero andante dotado de nobilísimos sentimientos.

En los filmes de Le Pera, Gardel se representa a sí mismo, tal como era en la vida cotidiana, canchero y tierno a la vez, reo, gentilhombre, enamorado y derecho. Homero Manzi censuró aquella suerte de estereotipo creado por Le Pera; el público hispano, en cambio, la aprobó por unanimidad.

Las letras de las canciones que Le Pera compuso para Gardel -en las que la influencia de Amado Nervo se acerca audazmente al plagio (cfr. El día que me quieras)- se adecúan magistralmente al personaje y si como poeta no alcanza el vuelo de Manzi, ni la profundidad de Discépolo, ni la porteñidad de Romero, ni el cancherismo de Celedonio Flores, acierta con algunas frases proverbiales “veinte años no es nada; siempre se vuelve al primer amor; la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”, que constituyen un ingrediente poco estudiado pero muy propio de la letrística tanguera, utilizado por Cadícamo con notable sabiduría.

El lenguaje de Le Pera no es rico; su modesta tropología, anclada en Nervo, se torna reiterativa. A veces, sin embargo, conquista una bella metáfora “un rayo misterioso hará nido en tu pelo” que no desdeñó Neruda. En todo caso, el decoro de su escritura literaria no muestra ninguna grieta.

Fue Gardel quien convocó a Le Pera a Nueva York, después de la experiencia afortunada de Joinville. El leal amigo acudió a la cita y pudo saborear triunfos inimaginados. Tras cartón acechaba la muerte.

José Gobello
Nota extraída de la Colección Letras de Tango - Meralma E.C.E.


Efemerides

  • 18 de enero de 1986: muere Edmundo Rivero.

  • 15 de enero de 1901: nace Rosita Quiroga.
    Guitarrista y cancionista. Artista de gran personalidad fue una gran difusora del tango en el exterior donde tuvo muchísimos admiradores.

  • 06 de enero de 1922: nace Roberto Rufino.
    Cantor. Sus primeras actuaciones las realizó con la orquesta de A. Bonavena, tenía 14 años. Es autor de varios tangos "Como nos cambia la vida", "Eras como la flor" y "El bazar de los juguetes" entre otros.

  • 26 de diciembre de 1906: nace Imperio Argentina.
    Cancionista y actriz. Con Gardel filmó dos películas "Melodía de arrabal" y "La casa es seria". En su extensa trayectoria grabó varios tangos, entre ellos "Negra", "Se va la vida", "Andate con la otra" y "Rocío".

  • 25 de diciembre de 1935: nace Susana Rinaldi.
    Actriz y cantante. En el canto se inició grabando para el sello Madrigal. Inauguró la Botica del Ángel cantando tangos. En 1976 viajó a Europa y debutó en el teatro D'Orsay y en 1977 en el Olimpia.

Citas

  • Roberto Goyeneche
    “Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”

  • Aníbal Troilo
    "De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."

  • Carlos Gardel
    "Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

  • Rodolfo Mederos
    "La relación con el bandoneón es como con los amigos o con la mujer: hay épocas en que estamos muy bien, hay épocas en que nos peleamos un poco"

  • Rubén Juárez sobre "el varón del tango", Julio Sosa
    "Ahora, yo pregunto, de mi generación ¿quién no era fanático de Julio Sosa? La presencia del tipo en el escenario, la orquesta de Leopoldo Federico, cómo lo anunciaban, aparecía entre la gente que iba a bailar con un micrófono inalámbrico. ¡Era Sinatra, para nosotros! El tipo con una pinta impresionante, le tocaba todo a las minas mientras entraba. ¡Era un ganador!"

Clásica y Ópera

Historia

Florence Foster Jenkins, la peor cantante de ópera de la historia

Florence Foster nació en Pensilvania, Estados Unidos, en 1868. Si bien desde niña mostró su gusto por la música y tomó clases de piano, no tuvo el apoyo de sus padres para viajar y dedicarse a ello. En 1885 abandonó su casa y se casó con Francis Thornton Jenkins. El matrimonio no tuvo hijos y en 1902 se divorciaron. Sin apoyo económico, Florence Foster Jenkins no tuvo otro remedio que conseguir dinero enseñando piano.

Copyright Hágase La Música | Todos los derechos reservados.
Osmosis Diseño y Comunicación