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Viernes, 21 de Julio de 2017

Historia del Tango


Las primeras grabaciones

Las primeras grabaciones

Las primeras grabaciones significan una importante ayuda a la difusión del tango a comienzos del siglo veinte. Este episodio, que en sus comienzos es bastante deficitario en cuanto a calidad sonora, sirve además para mejorar las instrumentaciones de las distintas obras. Es así que a partir de 1910 el tango comienza a tener la posibilidad de ser guardado, conservado y escuchado cada vez que su mensaje nostálgico nos sea requerido para despertar algún recuerdo.


Al principio, en el país solamente grababan los intérpretes de música clásica, como así también las agrupaciones orquestales que cultivaban ese género. Luego, ante el éxito sostenido del tango, fueron invitados algunos intérpretes a grabar sus mejores composiciones.

Entre los primeros músicos que cuentan con esta oportunidad se destacan: Ángel Villoldo y Alfredo Gobbi. También otros músicos que eran populares en aquellos primeros años del siglo veinte logran la oportunidad de grabar.

Luego de experimentar varios sistemas, que no siempre tomaban el sonido con la fidelidad deseada, llega a partir de los primeros años del siglo veinte: el disco. Esta alternativa, algo más evolucionada, no llega a ser la solución definitiva, ni ideal, para las grabaciones musicales. Buenos Aires llega a contar en la primera década del siglo con varias empresas grabadoras que observan atentamente la gran difusión que va teniendo el tango. Rápidamente contratan a distintos intérpretes para plasmar las primeras grabaciones en disco. Eduardo Arólas, Alfredo Gobbi, Ángel Villoldo, Juan Maglio, Vicente Greco y un joven Carlos Gardel, que ya comienza a manifestarse como el gran cantor de Buenos Aires. Por otro lado, José Betinoti y Genaro Espósito graban sus temas más conocidos en otro sello. La competencia también va generando más calidad: la oferta se hace más calificada.

En 1916 pasan por las salas de grabación del entonces sello discográfico Tele-Phone los músicos: Francisco Canaro y Juan Maglio que dejan registrados temas que constituyen un gran éxito en su momento. Un año después, comienzan a grabar como dúo criollo una de las parejas de más resonancia en la historia del tango: nos referimos a Carlos Gardel y José Razzano.

Hasta la segunda década del siglo veinte fueron muchos los sellos que les brindaron la oportunidad de grabar a solistas y agrupaciones de tango. El éxito coronó cada grabación, con lo cual se abrió un mercado que pocos imaginaban, cuando se comenzó a gestar la idea de llevar el tango al disco. Esta realidad hizo que poco a poco se fueran interesando en el tema las grandes empresas norteamericanas, Víctor y Odeón que, al instalarse aquí, se fueron quedando poco a poco con el mercado discográfico. Si bien para aquellas pequeñas empresas la llegada de Victor y Odeón fue nefasta para sus negocios; en lo que al tango se refiere, la nueva realidad planteó mayores posibilidades para los músicos, ya que estas compañías estaban dispuestas a competir encarnizadamente para alcanzar el tope en ventas, en este género.

Las dos compañías realizaron una prolija calificación de músicos, orquestas y cantantes para que fueran decididamente los mejores quienes alcanzaran la posibilidad de grabar. Victor abrió el fuego, contratando a: Julio De Caro, Osvaldo Fresedo y Juan Carlos Cobián, entre otros músicos. Como cantores se aseguró la voz en sus discos de figuras como: Rosita Quiroga, Agustín Magaldi (como solista) y también formando el dúo Magaldi-Noda, que tantos éxitos cosechó.

Los primeros equipos para reproducir los discos eran muy caros, por lo tanto en la medida que se abarataron, más gente tuvo acceso al disco. Las radios pasaban durante todo el día esos discos y toda esta difusión también movilizó a los autores y compositores, que fueron impulsados por las compañías grabadoras para trabajar en nuevas obras destinadas al disco. De esta forma nacieron algunos temas inolvidables y se tuvo oportunidad de perpetuarlos en versiones imposibles de superar; con orquestas, grupos y solistas, que con el tiempo desaparecieron.

El disco, más tarde el cassette y el compact-disc, han sido y son los vehículos que permitieron extender las fronteras de la música. El tango, en particular, le debe muchísimo, ya que de no existir esta alternativa hoy nos sentiríamos como huérfanos al no poder escuchar a Gardel cantando «El día que me quieras», a Julio Sosa enrostrándonos «Cambalache», a Alberto Marino emocionándonos con su «María», a Rivero llenándonos de nostalgia con «Sur» o al «Gran Polaco» abriéndonos el alma con «Afiches».

Si la música tiene ese extraño poder de conmocionarnos el alma; un disco o un compact-disc son los vehículos más extraordinarios para guardar esos alimentos del espíritu, que tanto necesitamos en algún momento de nuestras vidas.

A partir de 1910 el tango comienza a tener la posibilidad de ser guardado, conservado y escuchado cada vez que su mensaje nostálgico nos sea requerido para despertar algún recuerdo.

Hector Romay "El Tango y sus protagonistas"
Bureau Editor



Efemerides

  • 18 de enero de 1986: muere Edmundo Rivero.

  • 15 de enero de 1901: nace Rosita Quiroga.
    Guitarrista y cancionista. Artista de gran personalidad fue una gran difusora del tango en el exterior donde tuvo muchísimos admiradores.

  • 06 de enero de 1922: nace Roberto Rufino.
    Cantor. Sus primeras actuaciones las realizó con la orquesta de A. Bonavena, tenía 14 años. Es autor de varios tangos "Como nos cambia la vida", "Eras como la flor" y "El bazar de los juguetes" entre otros.

  • 26 de diciembre de 1906: nace Imperio Argentina.
    Cancionista y actriz. Con Gardel filmó dos películas "Melodía de arrabal" y "La casa es seria". En su extensa trayectoria grabó varios tangos, entre ellos "Negra", "Se va la vida", "Andate con la otra" y "Rocío".

  • 25 de diciembre de 1935: nace Susana Rinaldi.
    Actriz y cantante. En el canto se inició grabando para el sello Madrigal. Inauguró la Botica del Ángel cantando tangos. En 1976 viajó a Europa y debutó en el teatro D'Orsay y en 1977 en el Olimpia.

Citas

  • Roberto Goyeneche
    “Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”

  • Aníbal Troilo
    "De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."

  • Carlos Gardel
    "Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

  • Rodolfo Mederos
    "La relación con el bandoneón es como con los amigos o con la mujer: hay épocas en que estamos muy bien, hay épocas en que nos peleamos un poco"

  • Rubén Juárez sobre "el varón del tango", Julio Sosa
    "Ahora, yo pregunto, de mi generación ¿quién no era fanático de Julio Sosa? La presencia del tipo en el escenario, la orquesta de Leopoldo Federico, cómo lo anunciaban, aparecía entre la gente que iba a bailar con un micrófono inalámbrico. ¡Era Sinatra, para nosotros! El tipo con una pinta impresionante, le tocaba todo a las minas mientras entraba. ¡Era un ganador!"

Clásica y Ópera

Historia

Florence Foster Jenkins, la peor cantante de ópera de la historia

Florence Foster nació en Pensilvania, Estados Unidos, en 1868. Si bien desde niña mostró su gusto por la música y tomó clases de piano, no tuvo el apoyo de sus padres para viajar y dedicarse a ello. En 1885 abandonó su casa y se casó con Francis Thornton Jenkins. El matrimonio no tuvo hijos y en 1902 se divorciaron. Sin apoyo económico, Florence Foster Jenkins no tuvo otro remedio que conseguir dinero enseñando piano.

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